





Comienzo esta historia, con un poco de mí. Soy Xico, un estudiante de universidad. Vivo bien, nada me falta, y me atrevo a decir que en esta universidad hay muchísimas chicas, llenas de un orgullo de mujer, que las hace pensar invencibles. Mis gustos, son lo que podrías llamar raros… pero en realidad es belleza a mi estilo. En realidad, he visto o notado que muchas de ellas me miran, y me miran, como si yo fuera su último deseo: no puedo negarlo, me fascina saber que tengo tal influencia sobre ellas, sus sueños y sus fantasías más ocultas. Una de ellas llegó incluso a darme un baile erótico con lo que la tomé en el acto e hicimos el amor durante un día entero y en casi todas las posiciones imaginables. Pero, más allá de esa chica, y de muchas, hay una que me mira de una manera especial… Es Danielle; una chica que muchos de ustedes podrían identificar como sensual, hermosa. Para mí, no era sino una mirona más. Así que no le prestaba mucha atención.
Un buen día, paseándome por la universidad la vi a ella con sus amigas, hablando quién sabe de qué, pero una parte que me interesó –hay que aclarar que ellas no me vieron, estaban en un espacio del prado y yo en un árbol, en una posición desde la cual, ya fuera porque no me veían o porque definitivamente ellas estaban tan concentradas en su charla que ni sabían que su tema de charla estaba ahí. Quiso la suerte, que fuera Danielle la que estuviera cercana a mi oído… ella decía algo de: "Yo quisiera sentir a ese hombre en mí…" Yo quedé helado. Pero no dije nada. Cualquier abordaje mal hecho terminaría en vergüenza, y además, de pronto estaban hablando de alguien más… así que aproveché la salida de clases para abordarla a solas. "¿Danielle?" la llamé yo. Ella me miró. Podía ver sus ojos… me recordaban esa sensación de control… y en ella significaban la infructuosidad de su intento de ocultarlo todo y parecer indiferente. No. Conozco muy bien esas miradas. Son miradas que dicen todo pero no pueden decir nada. En esta sociedad son así las cosas. Si muestras tu punto débil lo aprovechan, y yo podía ahora aprovechar el de ella… La miré a los ojos… es la táctica. Las mujeres caen con sólo observarles sus ojos. Si tienes la fortuna de tener rasgos como los míos, ellas caerán como moscas.
Danielle me dijo: "Me ibas a decir algo, Xico". Yo puse una sonrisa y dije: "Pues…" y me acerqué a ella… empecé a acariciarla, a tocarla… Ella intentó rechazar, pero luego busqué su mirada… no podía hacer nada. Ya había caído. Yo dije: "Quise darte la oportunidad de hacerte cumplir tu fantasía." Parecía mentira. La cara de ella daba para convertirla en mi esclava de amor, en mi juguete sexual de esta noche… era la oportunidad de confirmar que yo podía conquistar a cualquiera. Ya que, muy gracias a los comentarios de los demás, se creció por toda la Universidad el rumor típico de pasillo, en donde se decía que yo sólo podía conquistar mujeres poco agraciadas. Era mi oportunidad de demostrar que mis habilidades podían llegar al límite que yo quisiera, en este caso, era la oportunidad para darme un gusto, ya que mis amigas estaban ocupadas con sus propios asuntos. ¿Qué decirles de Danielle? Ella es una mujer un poco alta, buen cuerpo, es de las más hermosas de la Universidad, cuida mucho su figura, y me parece muy bien eso, pero en mi mente está lo que deseo… placer todo el tiempo y de todas las formas.
Empecé a besarla, a tomar su cintura con fuerza… Danielle se dejaba hacer, se estaba entregando de una forma que me abrumaba incluso a mí… así que procedí al siguiente paso. Tomé la hebilla de su cinturón y la abrí, de una forma muy disimulada… luego bajé la cremallera de su pantalón de jean. Ella se empezó a asustar… intentó zafarse, pero era demasiado tarde. Nadie había ya, y como sé dónde hago mis cosas, nadie nos vería. Danielle iba a gritar, pero yo tapé su boca con mi mano. Nos fuimos a una pared cercana y la empecé a manosear. La besaba, le tomaba sus senos y me fascinaba el tacto de ellas… luego de un rato empecé a meter mano en sus panties… eran seda para mis manos… suaves, su piel suave, de durazno, y con un gusto a mujer que me ponía más y más loco… Mi cuerpo y mi mente pedían más y más a gritos… Danielle no reaccionaba… al parecer se había acostumbrado a la idea de ser poseída por mí. Y con esto, abrí mi pantalón. Mi verga ya estaba lista para atacar. Enhiesta y dura, y ella, con su pubis delicadamente afeitado… yo sonreía a su cara, y empezaba a penetrar… se sentía delicioso… se sentía caliente y dulce esa vagina, quería darle y darle más y más… Podía verla asustada, queriendo pedirme que parara, pero no… la tomé de sus hombros, haciendo creer al que viera que éramos novios, me fui a mi auto, y ahí la até a la silla con los cinturones de seguridad. Le tapé la boca con un pañuelo que tenía… no sé si preparado para la ocasión pero lo tenía. Danielle ya era mía. La poseería esta misma noche, y la haría probar mis perversiones más sórdidas.
Llegamos a mi apartamento. Lo tenía preparado para la ocasión, Danielle impotente observaba cómo me iba con ella, observando sigilo y a la vez deseo de poseerla ahí mismo. En cuanto entré y cerré la puerta, la dirigí a mi cama, y le dije al oído: "¿Crees que no lo sé, puta? Siempre que me ves, me matas con la mirada, deseas que yo te posea, ¿eh? Sí, quieres que te posea, ¿verdad?" Danielle estaba observándome, parecía haberse calmado. Sí, parecía haber aceptado su destino esta noche. En mis manos. Mía. Totalmente mía. La obligué a quitarse la ropa. Ella aceptó. Quedó completamente desnuda, sentada en mi cama. Yo le dije a ella: "A ver putita, porque serás mi putita, ¿cierto?" Danielle asintió. Yo le continué diciendo: "¿de quién eres?" Danielle decía: "Soy tuya. Soy tu putita" Comencé a atarle las muñecas y las piernas a la cama… y cuando terminé, veía su conchita, toda mojada, toda dulce… Danielle quería esto desde hace mucho tiempo, pensé.
Danielle decía algo como "Poséeme por favor…" pero no se le oía… era esa mezcla de miedo y placer que me gustaba provocar en secreto… yo le metía mis dedos, la acariciaba, hasta que se me ocurrió la idea de sacar un consolador que alguna amiga mía dejó para mí… era negro, largo y con unas puntas redondeadas… lo empecé a meter al principio suave, pero luego con dureza… alcanzó a caber un poco, así que le dije: "Así que a la puta le gusta que le metan cosas, ¿no?" Luego de eso, tomé sus tetas y me las empecé a comer, las lamía, las probaba, me encantaba verla a ella dominada y usada por mí… yo sólo atiné a decir: "Espera que ahí viene lo mejor". Salí del cuarto y abrí la puerta del solar, donde tengo a mi perro en su casa… se llamaba Rocker. Ese perro, era un Lobo Siberiano muy precioso, y listo para probar el coño de su perrita esta noche… como me gustaba ver a ese perro, queriendo a su perra, podía verlo brincando y yo con calma me lo llevé al cuarto donde estaba ella… yo le dije a Danielle: "Como verás, eres mi puta, así que tendrás que hacer lo que yo te ordene. Y una de esas cosas es dejarte probar de Rocker. Rocker, ¡empieza!" Rocker empezó a lamer el coñito de Danielle… y yo me pajeaba en medio de su boca… Danielle se dio cuenta: ¡¡estaba cumpliendo su fantasía!! De repente empezó a reaccionar, ya sacaba la lengua, mostraba deseo, y el perro estaba mostrando su punta roja… Danielle la quería sentir, y yo quería que ella sintiera nuestras dos vergas, así que la desaté… me gustó dominarla, en serio. Sin embargo, esto tenia que continuar. Danielle se arrodilló y empezó a mamarme la verga con una habilidad que haría ver ridícula (a mi parecer) a Jenna Jameson. Rocker empezó a hacer su acto de monta, Danielle empinó más el culito y se puso como la perra que para mí ya era. La oía jadear pidiendo verga a la muy puta… hasta que calló. Sí, calló cuando sintió a Rocker montarse sobre su culo… el único de sus agujeros que nadie había invadido (según yo creía) Rocker la metió con fuerza… mi perra seguía mamando, se masturbaba su clítoris pero seguía gimiendo incluso con mi verga en su boca… era una auténtica máquina de la lujuria, parecía pedir más y más verga… el asunto se puso más excitante al verla a ella sentir el nudo de Rocker… la putita lloró un poco… pegó un gritito, y después pedía más verga… alcanzaba a oír un "más… más por favor…" ese perro no podía estar más a gusto, Danielle se decía a si misma que era la puta de ese perro… y yo me estaba haciendo una deliciosa paja hasta que llegó la hora de venirme en su cara.
Yo me esperaba una cosa, pero ella pensaba otra, y decidió tragarse toda mi leche de un golpe. Seguí dándole toda la polla que podía a ella, pero parecía como si no se saciara… "¿De dónde rayos saqué a esta puta?" pensaba… pero la sorpresa no terminó ahí. No. Ella corrió a buscar a Rocker, empezó a masturbarlo y me ponía el culo como una auténtica perra, lo empinaba y empezaba a chupar esa verga canina. No lo podía creer. Yo creía que todo había terminado y no: esa mujer era la puta de mis sueños. Yo me la empecé a follar todo lo duro que me pedía… hasta que al fin, terminé yo en el suelo, el perro dormido y Danielle, feliz de haber descubierto el placer nuevamente, cumpliendo su fantasía, masturbándose como posesa cada vez que recordaba eso. Lo guardamos como nuestro secreto, ya que por nuestro abolengo no podemos revelar esa clase de cosas. Pero incluso un tiempo después mi puta sigue feliz como siempre. Y nadie se da cuenta.
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