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UNA FOLLADA MUY EXCITANTE

Relato añadido: 06/06/2013

Hola, me llamo Natasha y tengo 23 años. Soy delgada, pelo negro y ojos color miel. Tengo un culito pequeño pero firme, y unos pechos bastante generosos. Aún con mi corta edad, he tenido muchas experiencias sexuales: tríos, orgías, experiencias lésbicas... Aquí quiero contarles la follada más excitante de mi vida, la más placentera. Es un relato bastante largo, porque a mí me gusta explicar las cosas detalladamente, pero espero que les guste. Regresaba yo a mi casa, acababa de salir de una discoteca abarrotada de gente. Serían las 2:00 aproximadamente. Llegué a mi bloque y me metí en el ascensor. En el siguiente piso subió un chico de mi edad más o menos, muy guapo. Era rubio, con los ojos oscuros, y con algo de músculo. A medida que subíamos (ese ascensor es muy antiguo y tarda mucho) me di cuenta de que me miraba de reojo continuamente. Eso es lo que más me gusta, que algún chico me desee y no pueda hacer nada. La verdad es que llebaba una ropa batante sugerente. Tacones rojos de vértigo, una mini falda cortísima negra y una camisa muy ajustada, roja, con un amplio escote. Cuando llegamos a su piso, el anterior al mío, yo también bajé, porque había tomado la decisión de follarme a ese tío. Me apetecía un poco de sexo y ese chico podía satisfacerme. Así que, cuando estaba de espaldas a mí abriendo la puerta de su casa, le agarré por los hombros, le di la vuelta y le besé de improviso. Aunque no parecía sorprendido, al contrario, me devolvió el beso como un experto. Empezamos a besarnos y manosearnos allí mismo, apollada su espalda contra la puerta de su casa, hasta que abrió y entramos sin interrumpir nuestros besos. Entonces empezamos a quitarnos la ropa por completo, el se puso un condón rápidamente y yo me agaré a su cuello. El me cogió del culo, me levantó y apolló mi espalda contra una pared, de tal forma que estábamos cara a cara, y yo estaba como sentada en sus brazos, con las piernas rodeando su cintura. Empezamos a besarnos y lamernos con mi espalda apoyada en una pared. Después de unos minutos así, me bajó y fuimos a lo que supuse que era su dormitorio. Él se tumbó bocarriba y yo me senté encima de su polla. Entonces empezó a penetrarme lentamente... Yo ya estaba muy caliente y él lo estaba haciendo muy bien. Su polla estaba hinchadísima y muy dura. Comenzó un sube y baja de mi culo, de tal forma que su polla entraba y salía rápidamente haciéndome disfrutar como nunca antes. Dimos una vuelta para que él se situase arriba y yo abajo. Estuvimos así un buen rato, yo gritaba muy alto y me agarraba al cabecero de la cama con fuerza. De repente paró y yo supuse que eso ya le aburría, así que me puse a cuatro patas ofreciéndole un penetración anal. Épareció estar de acuerdo, porque me sujetó el culo a los lados y me penetró despacio para disfrutar más. Yo estaba a punto de conseguir el éxtasis deseado, y él se puso a subir y bajar enérgicamente penetrando con fuerza continuemente. Tras unos minutos me di la vuelta y él empezó a lamer mi coño. Yo lo tenía depilado de modo que le resultó fácil. Estaba empapada y él lamía con gusto, metiendo su lengua hasta el fondo. Luego me metió un dedo, dos tres. Cada vez disfrutaba más con aquella alma gemela, a mí también me gusta mucho hacer guarrerías y cerdadas en el sexo. Entonces llegó su turno, se puso boca arriba y yo me metía su polla en la boca, casi me ahogo porque era enorme y me la metí tan adentro que casi entran también los huevos. Chorreaba lefa, y yo la tragaba con gusto porque tenía un sabor dulce y afrutado. Estuvimos así mucho rato, yo me empapaba toda la cara con su lefa y él disfrutaba limpiándomela a lametones. Cuando habían transcurrido dos horas desde el priemr beso en el pasillo, hicimos una última cosa, como para dar por finalizada nuestra follada. Él se sentó en el borde de la cama, y yo me senté encima de él con las piernas cruzadas por su espalda. Empecé a ir alante y atrás, penetrando de una forma increíblemente satisfactoria, mientras no besábamos. Y, casi al final... ¡Al fin llegó aquel maravilloso orgasmo! ¡Después de dos horas exploté en el orgasmo más intenso de mi vida! A cada movimiento yo gemía y resoplaba, y él solo reía y gritaba. Mmmmmmmm. Fue increíble... Me pongo caliente sólo de recordar aquella follada, la más guarra y la más excitante de todas mis experiencias vividas. Después de aquello, recuperamos la respiración y nos tumbamos en su cama para dormir. Ni siquiera nos vestimos, dormimos desnudos. Me desperté a la mañana siguiente antes que él, me vestí rápidamente y cuando ya había abierto la puerta para irme, me dijo (se acababa de despertar):
_Oye, ¿cómo te llamas?
_Natasha.
_Yo soy Javi.
Y me fui antes de que le diese tiempo a decir algo más. Sé que debería haberle dado mi número o algo para repetir la experiencia, pero lo que a mí me gusta es sexo de una noche. Por eso había evitado decirle mi nombre, hasta que me fui. Poco después descubrí que Javi había alquilado aquel piso, y se fue de la ciudad.
Bueno, y este ha sido mi relato, me he calentado muchísimo al escribirlo. Por favor, dejen sus comentarios. Y hasta el próximo relato. I Love sexo... :P

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