





Mis vacaciones escolares de verano las pasaba en casa de unos familiares mios que vivían en un pueblo cervano al mio. Se trataba de un campo de 300 hectareas con una casa importante y sus instalaciones completas amen de un gran galpón donde se guardaban herramientas de trabajo y se acumulaban grandes pilas de bolsas de semilla de trigo, avena y alfalfa.
Mis tíos eran gente sin hijos que vivían solos y como el campo lindaba contra el pueblo los empleados iban y venían diariamente lo mismo que la empleada domestica que trabajaba de 7 a 13 y regresaba a su casa. Tía tuvo la felíz idea (para mi) de traer desde el pueblo cercano a una chica hija de una familia amiga llamada Alejandra, que tenía por ese entonces 15 años y era realmente lo que se dice una belleza, morocha, de grandes ojos marrones, naríz respingada, delgada, (pesaba 44 kilos y medía 1,65), algo tímida y como particularidad se notaban debajo de sus remeras unas tetas desproporcionadas a ese cuerpo.
La conocía desde hacía tiempo y desde que se comenzó a desarrollarse me llamó la atención unas tetas tan grandes en un cuerpo tan pequeño.
Por mi parte tenía 19 años y como particularidad una verga que mide 22 centímetros por 6 en la base, lo cual me ganó fama en mi época de escuela secundaria pero eso no me sirvió nunca para ganarme una mujer.
Verla, saludarla y ponerme como idea fija el acostarme con ella fueron una sola cosa, así que traté de congraciarme con Ale como le decían a ver si podía llegar a los hechos.
A los pocos días, tomamos algo de confianza mutua y le dije que bien podía acompañarme a bañarme en un tanque que acumulaba el agua para los animales, que estaba como a 200 metros de la casa y usaba como piscina. Accedió y dijo que le iba a decir a tía que le comprara un traje de baño. Esa misma tarde fueron al pueblo cercano y al día siguiente luego que termino de ayudar a tía en la limpieza de la cocina se apareció por el tanque donde yo estaba tumbado al sol con un bikini que me dejó anonadado.
La tetas pedían permiso para salir, eran exuberantes y se dió cuenta de ello, pese a lo cual se metió a bañarse y yo hice lo mismo, nadie que no lo haya visto puede imaginarse lo que era verla así, se había convertido en una diosa y yo me enloquecí de solo pensar en tirarmela.
Mientras nos refrescábamos en el agua nos pusimos a juguetear, y entre juguete y juguete el roce se hacía cada vez mas cercano, con cada roce daba un brinco de excitación y me dí cuenta de que era el momento de decirle algo, pero opté por quedarme tranquilo, mas cuando salí del agua mi excitación era evidente, mi verga se quería salir del short de baño, opté por tirarme al sol dejando ver mi excitación. Me hice el que cerraba los ojos mientras me los tapaba con las manos y ella se quedó parada cerca, pero vi que su vista estaba fija en mi bulto.
Luego de un rato se tumbó muy cerca mio en su loneta, entonces voltee hacia su lado y me puse a hablarle; hablamos de bueyes perdidos un rato hasta que no aguanté mas y le solté:
-sabes una cosa-
-que-
-nunca estuve tan cerca de una mujer como vos-
-Bah a cuantas les dirás lo mismo-
-no a muchas, además tenés algo que llama la atención-
-¿que es?-
-puedo decirtelo-
-dímelo-
-Esto, mientras que posaba mi mano en su teta por sobre el corpiño del bikini- Se cohibió y se puso roja pero no retiró la mano lo cual era un buen síntoma.
-Me gustas, sos hermosa, quiero tenerte cerca-, le dije al tiempo que pasando mi mano por sobre su hombro la atraje hacia mi y le dí el primer beso de su vida.
No sabia besar, y yo la succionaba con mi boca buscando su lengua y mi mano
derecha se posaba en unas tetas que no les puedo describir de grandes, redondas
y firmes.
Ella me dejó hacer y era como que se abandonaba a mis deseos, me puse encima, me abrazó y me parecía irreal, como que no podía ser cierto tener debajo mio a esa belleza. Le di besos y caricias por todo su cuerpo, la acariciaba en el vientre, le besaba y mordisqueaba el cuello, recorría con mis manos desde la punta de los pies hasta sus muslos, pero cuando quise bajar la mano a su sexo por entre la braga del bikini me paró en seco.
-No, ahí no-
-Ehhh, que tienes, un tesoro-
-Sí-, dijo en tono firme
-Querés que te diga como es el tesoro-
-A ver: ,¿como es?-
Es un triangulito con pelos muy suaves, algunos tienen rulos y otros todavia no porque no hace tanto que tienes pelos, luego tiene algo así como unos labios grandes, despues y yendo hacia adentro otros labios mas pequeños, en la parte de arriba de esos labios tenes un botoncito que ahora debe estar bastante grande, luego un agujerito pequeño y rosado que si le paso el dedo tiene como un líquido viscoso que es lo que te indica que estás excitada.
-¿Y vos como lo sabes?-
-(Ya está conmigo, pensé) -No importa, pero es cierto lo que digo o no-
-Si, pero lo del líquido viscoso no-
-me dejás que te lo pruebe-
Se quedó callada, por lo que al tiempo que la atraía otra vez hacia mi bajé la mano y me dejó hacer.
Esta vez el que brinqué fuí yo al meter la mano y ser el primero que tocaba ese coño chiquito y caliente. El dedo medio resbaló entre sus fluidos al llegar a sus labios y una vez que lo metí sentí su estremecimiento. Lentamente le di movimientos de arriba a abajo y circulares que la excitaron, tanto que se puso a besarme apasionadamente.
Mis dedos ubicaron su clítoris y así, sentados como estábamos sentí que respiraba profundamente y suspiraba abrazándome cada vez mas fuerte, se pegó a mi y ambos transpirabamos por estar al sol directo.
Luego de que se calmó la acariciaba suavemente y le dije que ahora me iba a fijar si era cierto que tenía todo eso, por lo que le quité suvemente la parte de abajo del bikini y así sentada como estaba pude apreciar una conchita chiquitita que me pareció casi infantil rodeada de suaves pelos, con un rosado maravilloso y fue mas fuerte que yo por lo que arrastrando mi cuerpo acerqué mi boca para saborear ese elíxir.
Ella sentada me dejó hacer, mi boca se acercó mi lengua comenzó su trabajo y la tuve a punto del orgasmo. Fuí reduciendo el ritmo lentamente hasta que se calmó, tomé su bikini y le ayudé a ponerlo.
-Y, que tal, pregunte
-!fue hermoso!, me gustó
-pero falta lo mejor-
-que es lo mejor-
-que juntemos nuestros sexos-
-No, eso no-
-Ehhhhh, porqué no-
-Porque no-
-Ah, vamos, vamos por algo ser -
-Y si me embarazas-
-A eso le temes-
-Si-
-Lo que pasa es que nadie te dijo como se hace para no tener problemas-
-Y vos sabés- (ya está, pensé)
-por supuesto, mañana te lo demostrar-
-Y como se hace-
-Bueno, primero me voy a masturbar para no eyacularte muy rápido y luego cuando me venga la saco y te acabo afuera- le dije dándolo por hecho al tiempo que otra vez la besaba y acariciaba por todo su cuerpo. Luego de unos minutos nos detuvimos y ella se quedó sentada pensando y de dijo:
-Sos un vivo, vos me miraste mi concha pero yo no se que lo que tenés vos-
-Querés ver-
-Sí-
-Bueno, primer te lo voy a describir, y luego lo miras, querés?
-Bueno, dijo- y comencé la descripción que tardó un buen rato para aumentar su ansiedad, luego me bajé el short dejando a la vista mi verga que sostuve con mi mano del tronco como para aumentar su tamaño.
-Dios, !es enorme, es enorme!-
-¿y como sabes que es enorme, viste alguna?-
-No, pero me parece grandísima, ¿cuanto mide?-
-22 centímetros-
-!22 centímeros!- Tomo una ramita de pasto, la cortó, la apoyó conta mi pelvis y
cuando llegó a la cabeza la cortó, luego se la puso sobre la entrada de su conchita y apoyándola contra su cuerpo se dió cuenta de que pasaba su ombligo.
-!Dios mio, que grande es!-
-Bueno, pero tampoco creas que te la voy a poner toda de una vez. va a ir de a poco, a lo mejor en cuatro o cinco veces la soprtarás íntegra-
-¿Y quien te dijo que me la vas a meter?, dijo en tono irónico-
-Yo, te digo que mañana te la voy a poner-, dije al tiempo que la atraje nuevamente para besarla dedicándome esta vez a sus tetas donde sabiamente le di un masaje de pezones que la dejaron excitada al máximo.
Luego dije: -Son cerca de la 5 y tía se debe estar por levantar de la siesta, así que vamos y mañana seguimos, pero en un lugar con sombra porque aquí nos vamos a asar.
Pasé la tarde y la noche y pensando en como hacer para desvirgarla y hasta me arrepentía de no haberlo hecho ahí nomás al rayo del sol, pero ya estaba. Durante la noche mientras cenábamos no me quitaba los ojos de encima y al otro día a la mañana la encontré mientras le daba de comer a las gallinas y nos besamos apasionadamente.
Aproveché para decirle: -Te espero a las 2 de la tarde en el galpón- -¿donde?
-en el galpón, hay sombra, está tranquilo y podemos cerrar desde adentro, te
espero por la puerta chica.-
-si mi amor, a las 2 o antes si tía se acuesta- El que me dijera mi amor me llenó de gozo así que fuí al galpón a estudiar donde podríamos hacerlo y me fijé en una pila de bolsas que llegaba como a cuatro metros de alto, hice un cordón sacando una bolsa del centro de la pila y colocándola a los costados con lo que hice una especie de muralla de una bolsa de alto dejando sin colocar una bolsa donde había un tragaluz que iluminaba el nido de amor. Tomé varias bolsas vacías que tenían dentro como quince cada una por lo que hice como un colchón de dos por tres metros, traje dos colchas viejas que encontré en el desván y las coloqué a guisa de sábana y llené una bolsa con otras cuantas para hacer una almohada. Quedó fantástico.
Almorzamos con toda normalidad y como era mi costumbre luego de comer salí a
dar mi acostumbrado paseo, fuí al baño y me masturbé rápidamente para dar mas
tiempo a mis eyaculaciones ya que por lo que había visto la cosa no iba a ser fácil.
Así fue pasando lentamente la hora hasta que se hicieron las catorce. Ale llegó un poco mas tarde luego de bñarse y cercionarse de que los tíos estaban durmiendo.
Cuando la vi venir directo a la puerta señalada no podía creer que estuviera tan cerca un momento tan soñado por todo hombre.
Pasó la puerta, cerré por dentro y comenzamos a besarnos y abrazarnos casi deseperadamente, traía su bikini puesto y una pollera prendida con botones al costado, Subimos por la escalera hacia el refugio y cuando lo vió dijo: que lindo, cuanto trabajaste, lo vales, dije y sin mas comenzamos nuestra tarea.
No hacía mucho calor, lentamente la besé y acaricie por todo el cuerpo, luego la desnudé siempre lentamente y mis dedos se posaron primero en esos pezones magníficos, erguídos y que la hacían temblar con cada caricia de mis dedos o cada roce de mis labios.
Mi diestro dedo medio fue introduciéndose en la abertura de sus labios que fluían un líquido viscoso, suave y con un olor excitante.
Luego fueron mis labios y mi lengua los que se posesionaron de su conchita y de su clítoris haciéndola suspirar profundamente, fluían líquidos desde su vagina que succionaba con fruición, Ale se retorcía de placer y daba gritítos de excitación, me tomaba de los pelos y me acariciaba la cabeza y el cuello.
Observaba que esa concha iba a sufrir para tragar mi aparato que estaba al máximo de su largo y grosor.
Colocándome encima de ella la hice abrir sus piernas, mi glande se posicionó frente a la abertura al tiempo que un estremecimiento nos corría a ambos al sentir por primera vez que nuestros sexos se juntaban,
!que hermoso! .
Guié mi verga hasta sentír que se insertaba en un canal estrecho, tanto que sentía rozar el glande contra las paredes de su vagina y lenta, muy lentamente ingresé en ese túnel inexplorado.
Ella se estremecía y respiraba profundamente a medida que cada centímetro se introducía en su canalcito, entraba y salía dilatando y dilatando y sentía que mi verga rozaba contra sus paredes pese a que aun no había llegado siquiera a su himen, al que noté en el momento que me concentraba en el roce contra sus paredes vaginales.
Siempre rozando contra su paredes la cabeza chocó contra una muralla de tejido (su himen) que parecía hecho a prueba de cualquier cosa.
Me detuve unos momentos para que se dilatara, ella estaba dispuesta, apasionada, me decía: -mi amor, mi amor, mi amor, !te amo, te amoooo!, se que me va a doler, me siento llena, se que me voy a llorar y gritar pero te amo, te amo, te amo- -Si, tal vez te duela, pero luego ser hermoso, además alguna vez debería ser- -quiero que seas vos, metela, metela- Seguí mi lucha contra esa pared que impedía el paso un buen rato con dolores cada vez que empujaba, y cuando empuje firmemente se quejó.
-Ayyyyyyy, ayyyyyyyyy,ayyyyyyyyyyyyy, me duele, me duele, por favor sacala,
me duele mucho, aaayyyyyyyyyy, aaaaaayyyyyyyyyyy, sacala, por favor.
Me retiré unos centímetros, se recompuso, dijo: -seguí, voy a tratar de resistir- Tomá la pollera, doblala y mordé, cuando se rompa gritá si te duele mucho pero tratá de morder para que no se escuche.
Seguí entrando y saliendo, hasta que me di cuenta que el ancho lo soportaba pero debía empujar firmemente para romper su himen pues de otra forma corría el riesgo de que nunca lo hicieramos.
Me decidí, y mientras le decía palabras dulces para relajarla y la besaba metiendo mi lengua hasta el fondo de su boca y succionando la de ella la saqué casi hasta afuera dejando solo la cabeza dentro y me lance en una embestida no violenta pero firme.
Tuve éxito, sentí que el glande pasaba como por un anillo que se estiraba y cuando lo hizo sentí el desgarramiento, que Ale abría desmesuradamente sus ojos, su cara se contraía y el alarido de salía de su gargana ahogado por la pollera que mordía rabiosamente pero unos diez centimetros de los veintidos estaban firmemente inroducidos en su cuerpo.
Me quedé quieto esperando que se recompusiera, cosa sucedió despues de un buen rato mientras me decía que el dolor la había hecho casi perder el sentido, que le dolían las paredes al sentir que se estiraban y que ella tenía una concha muy peque¤a o yo la verga muy grande.
-¿querés que la saque?
-sí, un ratito así se me va el dolor-
La saqué y menos mal que no vió la cantidad de sangre que cayó a la colcha que hacía a guisa de sábana.
Estuvimos como 10 minutos descansando y una vez que se recuperó reinicié mi tarea de ensartarla, pese al continuo roce contra sus paredes pudimos satisfacernos ambos. le conseguí insertar poco mas de la mitad cuando sentí que el glande daba contra el fondo de la vagina, me detuve y comencé a tratar de que lo pasara bien.
Entrando y saliendo suavemente tuvo sus primeras satisfacciones hasta lograr no un orgasmo pero por lo menos quedar conforme al tiempo que cuando salía mi leche la saqué, me arrodillé sobre ella y haciendome algo así como una paja le llené sus hermosisimas tetas de semen. la cabeza estaba morada por el roce y los empellones que tuve que dar y su conchíta estaba dilatada y mojada de jugos, descansamos un buen rato mientras evaluabamos como lo habíamos pasado hasta que de pellizcar sus pezones y acariciarla tomó la iniciativa y dijo:
-quiero mas, quiero hacerlo otra vez-
No nos quedemos con las ganas, dije al tiempo que me encaramaba encima y rápidamente se la hice resbalar hacia su interior.
Esta vez la penetración fue mas fácil, luego de un rato de hacerle pasar el aparato bien pegado a su clíitoris tuvo su primer orgasmo, jadeaba y daba gritos ahogados que salían de lo mas profundo de su garganta, pese a habersela puesto de entrada hasta poco mas de la mitad, a medida que entraba y salía de dentro suyo su vagina se estiraba y lentamente ganaba terreno en su interior.
Podía sentír las contracciones de su vagina orgasmando y como la salida de jugos se hacía mas intensa, cuando terminó su orgasmo aproveché para afirmar bien el glande contra el fondo de la vagina y empujar con fuerza para tratar de agrandar ese hermoso canal, pero los últimos 5 centímetros no entraron, le producía dolores y me decía que se sentía llena, que podía sentir mi aparato en toda su vagina, la punta rozando contra el fondo, la entrada llena y el roce contra toda su pared, que eso le encantaba pero que por favor no empujara mas porque sentía dolores y no quería arruinar ese momento.
Cuando miré la hora ya eran las cuatro, por lo que esto que conté sucedió en dos horas, así que nos vestimos, ella se fue a la casa y yo a hacer unos trabajos. Luego el día siguiente fue otra vez una fiesta y así los días subsiguientes, pero amoldar su canalcito a mi verga me costó casi un mes de empujones solo interrumpidos cinco días por su regla, pero no les puedo contar la satisfacción que tuvimos el bendíto día en que mi verga la pudo recorrer sin dolores ni molestias de punta a cabo.
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